Ella no dice nada y solo vuelve a
besarme. Sostengo sus manos con una
sola mano mía y con mi otra mano
libre quito la molesta tela que cubre
sus pechos.
Esta crisis nerviosa es una mierda. Pero la necesito, la
necesito junto a mi de todas las maneras posibles. Dayan es una droga que me
calma y me mantiene cuerdo. Ella es lo único que necesito en los momentos en
los que siento que perderé la cabeza.
—Te quiero...—beso sus labios y la
embisto una vez más.
-¡Joder!.- Encaja sus dientes en mi homb