Capítulo 40. ¿Se parecen?
Callista estacionó el auto frente a la casa familiar, y sus manos se apretaron al volante, dudosa de bajarse. No sabía si Theo estaba en casa o si iba a encontrarse con Penélope. Cuando salió de su departamento, no pensó en nada.
Los nervios y el miedo a no ser recibida hicieron que su estómago protestara y una arcada le subiera por la garganta. Callista se obligó a respirar para controlarse. Se miró en el retrovisor; tenía los ojos llorosos y ligeramente hinchados. Su aspecto no era el mejor e