BERNARD REED
En el instante en que levanté la cabeza, mi mirada se cruzó con la de Charlotte.
Y al instante, una leve sonrisa apareció en mis labios sin que me diera cuenta.
—Lottie —la llamé en voz baja, con un tono más grave y ronco de lo que pretendía, mientras comenzaba a caminar lentamente hacia ella.
Ya había pasado un mes entero.
Un mes completo.
Y, sinceramente, las últimas semanas habían sido un infierno para mí.
Por primera vez en mi vida, comprendí, aunque fuera mínimamente, lo que