CHARLOTTE FLAIR
Después de mirarme al espejo por enésima vez, finalmente solté un suspiro y salí de mi habitación.
No podía negarlo, estaba siendo inusualmente exigente con mi apariencia esta noche.
Por primera vez, no se trataba solo de verme presentable… Quería que Fred me viera y se impresionara. Quería que me mirara y me admirara.
Quería que pensara: «¡Sí, esta es mi mujer!».
Y de alguna manera, solo ese pensamiento hizo que mi corazón latiera un poco más rápido.
Mientras bajaba las escale