CHARLOTTE FLAIR
“¿Qué…?”
Las palabras se me quedaron atascadas en la garganta en cuanto levanté la vista y vi un coche aparcado justo delante del nuestro, bloqueando completamente la carretera.
Fruncí el ceño lentamente al observar el ángulo.
No… esto no fue un accidente.
Quienquiera que hiciera esto sabía perfectamente lo que hacía.
Fue a propósito.
Una tensa calma se instaló en mi pecho.
“Señora, por favor, quédese en el coche. Yo me encargo”, dijo Lucas con calma desde el asiento delanter