CHARLOTTE FLAIR
De vuelta en mi habitación, después de finalmente tener un momento para mí, salí del baño, con el calor de la ducha aún en mi piel.
Me envolví bien con una toalla, mientras pequeñas gotas de agua resbalaban lentamente por mi cabello húmedo, deslizándose sobre mis hombros y bajando por mi piel hasta mis piernas.
Exhalé suavemente, sintiéndome un poco más relajada que en toda la noche.
Me dirigí al armario, lo abrí y comencé a revisar mi ropa, rozando ligeramente las telas con los