CHARLOTTE FLAIR
La presencia de Bernard y Gwen en la fiesta no fue casualidad.
Ambos habían recibido una invitación, enviada personalmente por mí.
Sin embargo, no usé el nombre que les resultaba familiar. En su lugar, la envié con el nombre de Anna Flair, un nombre que jamás asociarían conmigo.
Era mi segundo nombre, el que me había dado mi abuela paterna.
Un nombre que rara vez usaba… y que ellos nunca habían oído.
Por eso, no había forma de que sospecharan que la invitación tuviera alguna re