FERDINAND LEONARD
En el jardín, me quedé junto a Charlotte cerca de la piscina, sintiendo la fresca brisa nocturna acariciar nuestra piel.
El silencio entre nosotras se prolongó.
Mientras Charlotte permanecía en silencio, con la mirada fija en el agua, yo la observaba fijamente a su rostro.
Parecía preocupada y... distante.
Y lo odié.
Esta noche no iba a ser así. Ni de cerca.
Lo había planeado todo con esmero, pensando que por fin podría tener un momento tranquilo e ininterrumpido con ella. Al