El martes 10 de julio del 2018, ya con mi maletín listo para irme a casa, escuché una bulla provenir de la sala.
Salí d la habitación de Nikko y me di cuenta de la llegada de muchos jóvenes, acompañados algunos con sus novias, todos bien vestidos con latas de Corales, Sagres y Súper Bock bajo el brazo.
—¿Qué sucede allá afuera? —le pregunté a mi novio tras devolverme a su habitación.
—Mierda, se me olvidó informarte —dijo Nikko colocando sus manos en la cabeza de forma exagerada.
Luego se echó