CAPÍTULO 47

El silbido de mi hermano hizo que mis ojos se cerraran. Sentí por un momento que Danilo estaba enterado de todo mi drama, pero era tan solo otro inocente que pensaba que mi futura conversación con Maël trataría de planificar el ver a Nikko.

Le solté a mi hermanito una risa de caballo, de esas que muestran solo los dientes de arriba. Carraspeé mi garganta, me puse derechita, suspiré y fui rodeando la camioneta dirigiéndome al asiento del copiloto.

Mientras lo hacía, escuché que dentro del vehícu
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