Él abrió.
—¿Qué pasa?
—Tienes que disculparte por más cosas, Maël.
—¿De qué hablas? —No me dejaba pasar, obvio que no. Yo tampoco tenía intenciones de entrar a su cuarto, y hablo en serio.
—¿Por qué enviaste ese correo?
Quedó desconcertado.
—¿Qué correo?
Lamenté no tener mi celular conmigo en ese instante. Me dirigí de inmediato al cuarto de Nikko seguida por Maël, y tomé el móvil abriendo la bandeja de mi correo electrónico. Allí estaba, guardadito para ese momento.
—¡Esto! —Estampé la pantall