Le hice caso a mi hermano y nos guardamos como delincuentes en una habitación de hotel que tuve que pagar con mi dinero. Me quedé con él toda una semana, cuidándolo, con el ahogo más significativo dentro de mí.
Interrogué muchas veces a mi hermano, le pregunté desde cuándo sabía de las sospechas del marido, y lo castigué por no haberse ocultado más, por seguir adelante sabiendo en el peligro en el que se metía. Le dije tantas cosas, él me contó tantas más, hasta que me ardieron los oídos y lueg