Jaime tocó el puente de su nariz para reunir paciencia suficiente. A pesar de los años, seguía sintiendo que estaba alrededor de niños incompetentes.
Alan se había caído de su asiento para reír con fuerza.
Gerard lo miró como si no estuviera sorprendido de aquella burla.
—Su sobrino también se rió mucho, por lo que me contó Joon —explicó Gerard—, debe ser familiar lo de burlarse de las desgracias ajenas.
—Explícame todo a detalle —Jaime fulmino a Alan mientras este seguía riéndose a carcajadas.