Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba frente a él, con el agua corriendo hasta el suelo y tan desnuda como…
—¡Maldición! —gruñó salvando ante su cara espantada los dos metros que los separaban y empotrándola contra la pared.
La había extrañado hasta el infinito y más allá, y que lo primero que viera de ella fuera su cuerpo debajo de la ducha, no ayudaba en nada a calmar aquella ansiedad. Su boca le supo a cielo abierto, y







