Mundo de ficçãoIniciar sessãoSi era verdad que el destino existía, parecía que estaba de parte de Eric Hellmand, porque aquella nube de polvo que debía tardar días en asentarse, fue anulada completamente por un aguacero que duró varias horas y dejó limpias y pulidas aquellas piedras a las que había quedado reducida más de dos tercios de la mansión.
Solo el ala oeste quedaba en pie, unas pocas habitaciones y el resto de las dependencias operativas. Lo &







