57. El hombre que amaba
El corazón de Gala parecía una locomotora, y con cada segundo que pasaba, este amenazaba con salírsele del pecho.
Cientos de escenarios pasaban por su cabeza, y en cada uno de ellos no sabía lo que era correcto.
No fue hasta que su móvil sonó cuando salió de sus cavilaciones.
Se trataba de Julián. La confesión de hace unos minutos la había dejado desarmada. Era un buen hombre. Pero ella… ella no podía corresponder a sus sentimientos.
— Julián, yo… — intentó decir, pero apenas contestó, él no la