50. Necesito que encuentren a mi esposa
Esa mañana, había salido de la habitación al alba. No había podido dormir en toda la noche, no después de todo. Y lo primero que hizo fue ir a buscarla. Sintió cierto alivio en su pecho al ver la puerta ligeramente abierta, pero, al entrar, encontró el espacio vacío.
Rápido bajó a la cocina, preguntando a María por ella, quien no supo darle respuesta, y lo ayudó a buscarla.
— María, esto no me está gustando — dijo Ramsés, intuyendo algo malo. Su pecho se lo decía. Se lo gritaba.
— Tranquilo. Qui