Mundo de ficçãoIniciar sessãoElla sufre una transformación ante mis ojos: su porte solemne se desvanece y adopta una actitud más juvenil, casi adolescente. Con un gesto inesperadamente infantil, se rasca la cabeza, despeinando algunos mechones de su cabello etéreo.
— Pues, de eso no estoy muy segura —mi corazón se contrae dolorosamente ante sus palabras, como si una mano invisible lo estrujara. Ella, notando mi angustia, se apresura a continuar—. Pero una vez escuch&eacu






