53. LAS SOSPECHAS DE HORACIO
JACKING:
Amaral, aún inquieta, se inclinó sobre Héctor y Netfis para darles un beso en la frente. Su amor era palpable, y su rostro reflejaba la mezcla de orgullo y miedo que sentía en ese momento. Amat, por su parte, simplemente asintió, como si acabara de aceptar una carga que sabía que no podía manejar solo.
—Veníamos a ver lo de la ceremonia de aceptación de ustedes en mi manada y la obtención de poderes —expliqué con calma—. Cuando los encontramos, Netfis estaba descontrolada. Fue una