36. LA IDEA DE LOS CUATRILLIZOS
JACKING:
Bennu chasquea la lengua, frustrado, pero no habla. Amet, por su parte, sigue callado, pero su mirada se dirige hacia mí como si esperara mi decisión.
—Sí, eso es muy importante —acepta Teka, queriendo que nuestros lobos se mantengan calmados—. No pueden dejar que ellas descubran quiénes son hasta después de convertirse en lobas.
—Las niñas se criarán todas como lobas, aprenderán nuestras costumbres y leyes licántropas. Nadie mejor que los dioses Amón y Amonet para educarlas —acept