322. LA PAREJA DESTINADA DE ÚRSULA
HORACIO:
En compañía de Bennu, salí de la casa del alfa, acompañando al abuelo y a Tefen fuera de mi casa. De pronto, vimos una loba marrón venir a gran velocidad y lanzarse sobre Tefen, gritando:
— ¡Mío, mío! ¡Eres solo mío!
Tefen cayó al piso, asombrado y sin saber qué hacer. Hace muchos siglos que esa costumbre dejó de existir en su clan; ellos ahora pueden aparearse libremente con quien quieran. Lo vi mirar a su abuelo buscando ayuda.
— Hijo, contéstale. Ella es tu mitad —le dijo el