Mundo de ficçãoIniciar sessãoAZIZA:
Mis manos temblaron mientras abrazaba a mi pequeño Wadd. Ajeno al peligro que se cernía sobre nosotros, miraba a todos con inocencia. Recordé, entonces, la luz que la diosa Luna había puesto en su vientre, esa energía cálida que me había hecho creer, aunque fuera por unos momentos, que todo estaba bien. Pero si me iba con ellos, al fin mi pequeño estaría a salvo de los vampiros que me perseguían. La gran manad







