243. CONTINUACIÓN. ANTONIETA Y AMET
ANTONI:
Sus ojos vuelven a iluminarse con ese resplandor áureo. Lo siento temblar ligeramente cuando su autocontrol comienza a quebrarse. Pero entonces, Amet respira profundo una vez más, intentando reprimirse. Da un paso hacia atrás y aprieta los puños, evitando agarrarme con demasiada fuerza.
—Yo más, mi Antoni, yo más. No sabes cuánto. Mi vida entera esperé por ti, cariño. Cuando al fin apareciste tú, linda, contigo llegó el amor —lo miro al escucharlo tan hablador—. Así de simple, así de h