114. CONTINUACIÓN
JACKING:
El viejo brujo abrió y cerró la boca un par de veces; se le veía incapaz de seguir mintiendo, pero aterrorizado por las consecuencias de decir la verdad.
—No, mi Alfa. Ellos… ellos sabían que mi magia era débil —murmuró, con los ojos llenos de lágrimas—. Me vigilaron durante meses. Sabían de mi familia… y me amenazaron. Tenía que decir lo que querían… Hablé con unos lobos, pero no pude ver quiénes eran.
—Teka, ¿dice la verdad? —pregunté al ver que el brujo ahora me miraba con de