JACKING:
Amet inclinó levemente la cabeza en señal de obediencia y me indicó con rapidez hacia los límites establecidos por el cerco mágico. Teka, quien se mantuvo todo el tiempo en mi línea de visión, se apresuró a entrar en mi casa al recibir mi señal.
—No estamos seguros —contesté al anciano, viendo cómo todos se detenían para escucharme—. Sigan con su vida dentro de la manada. Les informaré todos los días lo que suceda.
—¿Todos los días, mi Alfa? —preguntó otro lobo del consejo de Antigu