CAPÍTULO 39. QUE NO LE ROMPA EL CORAZÓN
Camila descendió de la lujosa camioneta del señor Marc, con su mirada recorrió el gran jardín rodeado por altas palmeras, además de que había hermosas plantas por todas la orilla, con flores de colores variados, pero de forma armónica.
Elevó su rostro al observar la residencia de tres pisos que estaba frente a ella, con los techos a desnivel cubierta por tejas rojas. Los grandes ventanales hacían notar que la casa tenía gran iluminación por dentro.
— ¿Vive usted solo? —indagó con curiosidad.
—N