El chofer aparco la limusina en un edificio que estaba en el mismo centro de Nueva York, nos abrió la puerta bajando Dorothy y yo, desde el mismo garaje subimos en el ascensor hasta el piso veinte. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, me quedé por un momento inmovil mirando el apartamento. Suelos de madera, muebles modernos, dos balcones que tenía, Dorothy me cogió de la mano entrando las dos al interior, donde pude comprobar la cocina con su isla, dos dormitorios mas grande que el mism