Cuando desperté al día siguiente, la cabeza me dolía mucho y estaba tan mareada que me dio por pensar si me había tomado algo de alcohol la noche anterior y no me acordaba, aunque sabía perfectamente que no, solo sentia que mi cuerpo seguía estando caliente y algo molesta mi entrepierna. Levanté la sábana fijándome que estaba desnuda y tenía marcas en casi todo mi vientre. Me levanté como pude, cogiendome a lo que podía hasta que llegue al cuarto de baño, cerre la puerta por si mi hija entraba