Una vez que ya estaba vestida, me quise ir al cuarto de baño para peinarme y pintarme un poco la cara, pero mi esposo me cogio del brazo con su mano inmovilizandome
— ¿A dónde crees que vas? — pregunto
— Al cuarto de baño, para terminar de arreglarme — respondí
— Ven aqui Noelia, quiero que me quites la ropa y me ayudes a ponerme el traje — me dijo fijandome en el gran bulto de ya tenía en su entrepierna
Me acerqué a él, quitando botón por botón de la camisa, fijandome en su duro y marcado abdo