En el hospital, cuando Dasha, Alejandro y la bebé, llegaron, la madre y la hija fueron atendidas, el mafioso se quedó justo afuera del quirófano esperando que se las entregaran, los nervios aún no le pasaban
Una vez que las pasaron a una habitación privada, Sasha y Abigail, corrieron a verlas
¿Cariño, cómo que mi nieta nació en la mansión Diamantis? haber déjame verla. - Sasha cargaba al pequeño bultito envuelto en una frazada rosada,
Déjame verla a mi también, abuelo acaparador. - pidió Abiga