Después de escuchar el grito de Antonella, Abelardo se apresuró a subir los escalones cómo alma que lleva el diablo, debía asegurarse que su mujer y su hijo estuvieran bien
El mafioso abrió la puerta de golpe, buscó con la mirada a su mujer pero no la vió, entonces corrió al baño dónde Antonella yacía el suelo, había roto fuentes y resbaló al querer ir por una muda de ropa
¡Antonella! ¿qué te a pasado?
¡Rompí fuentes, Abelardo, quería salir por ropa pero me resbalé!. - la joven embarazada estab