El malhumorado mafioso, no paraba de hacer reclamos a su mano derecha, Franco, todavía no asimilaba que los gemelos Coleto, hubieran seducido a sus princesas, pero confiaba en que Abelardo los pondría en su lugar
En la terraza del jardín, Abelardo se encontraba checando el perfil de instagram de Antonella, en todas las fotos de veía hermosa, su sonrisa era enigmática, no pudo evitar querer ser el único dueño de sus sonrisas, de sus caricias, pero también quería hacerle pagar por haberlo dejado