El silencio en la mansión Diamantis era sepulcral, la perdida de uno de los suyos de resentía de gran manera, ahora quedaba darle la noticia a Dariana, ¿pero cómo hacerlo sin poner en riesgo su embarazo? el mafioso Sasha, se fumaba un cigarrillo, pensando en lo que le diría a su hija
Déjame ser yo quién se lo diga papá, fue mi misión, mi fracaso personal, si debe odiar a alguien ese debí ser yo. - Abelardo asumía la responsabilidad del error que les había costado la vida de Sebastián
Padrino, Ab