En la pista de baile, los invitados disfrutaban de bailar con sus damas, la lujosa fiesta estaba muy bien amenizada, Aberlado tomó a la joven italiana de la cintura y ella subió sus manos hasta los anchos hombres del griego-mexicano
Dios, estoy tan nerviosa, espero que Abelardo no lo noté demasiado, es que nunca me esperé que me invitara a bailar
Abelardo era un experto bailador, lo había heredado de su padre, era como si la historia de Sasha y Abigail se estuviera repitiendo, amor a primera vi