Mundo ficciónIniciar sesiónCATALEYA.
— Y nuestro jurado es el siguiente... — miro a otro lado — Andres Bonatti — me asombro porque el es el fundador de una marca de ropa ecológica que está causando furor en el mundo
—Thais Córdoba— amo los diseños de ella, siempre crea lo no convencional, mezcla rayas con flores, amarillo con turquesa, lunares con cuadros y todo queda increíble.
—Yuraima Reyes— aplaudo con más fuerza.
Yuraima es una talentosa diseñadora venezolana, ella trabajaba en su país hasta que tuvo que irse por los problemas de estado, vivió meses en la calle y como no tenía papeles no conseguía un buen trabajo, pero un día reconoció a Horatio Terreni, el dueño de la mejor tienda de modas aquí en Hollywood y lo retó a diseñarle una chaqueta, el aceptó porque era la primer persona que lo retaba y el resultado fue: La mejor chaqueta del año según redes sociales y gente del espectáculo y ella consiguió empleo como diseñadora a su lado. Se casaron y ahora son una famosa pareja que trae diseños increíbles.
—El creador de este show: Giacomo Eribalde — mi mirada choca con la de él y me sonríe
¿El creó este show?
Aún me está sonriendo, así que lo imito, le doy mi sonrisa más hipócrita y el de sorprende que le haya correspondido.
— Y la super modelo y media naranja de nuestro creador: Rebeca Miller, que por salud no está aquí con nosotros— eso llama mi atención y lo miro
¿Su novia será juez también?
Por la reacción de Giacomo creo que no estaba enterado que su novia también sería parte del jurado. Su novia como lo dijeron antes, es la super modelo del momento, sale en la mayoría de marcas de ropa, lencería, shampoos, jabones, perfumes, etc.
Su cara está en todas partes.
Veo como se aleja de los demás jueces y habla con el productor, parece reclamar algo, y luego saca su teléfono y llama, su ceño esta fruncido y no se ve para nada feliz.
¿No está feliz de que su novia esté en el programa?
¿O qué no esté aqui, a su lado?
—Ahora comencemos presentando a los participantes — escucho al anfitrión y centro mi atención a él —Tenemos diez participantes pero después de diez semanas solo quedará uno, solo quedará el mejor, solo sobrevivirá el que tiene talento... — bajo mi mirada y respiro lentamente
Puedes hacerlo.
Puedes hacerlo.
Puedes hacerlo.
Miro al anfitrión y empieza a presentar a los participantes, hay gente que ha estudiado y se ha graduado de las mejores escuelas de diseño, hay otros que vienen de padres diseñadores. En total habemos 10 personas, 3 mujeres, 4 hombres, 1 transgénero, 1gays. Me encantan y creo que me llevaré mejor con el transgenero y el gay porque las chicas y los hombres los miran raro.
Idiotas.
No se porque las personas actúan de esa forma, como si tu orientación sexual te hace un fenómeno ante la sociedad, ellos bajan la mirada avergonzados y como están a mi lado les tiendo la mano, la toman.
—Tranquilos, las personas no comprenden que lo diferente es especial — les guiño un ojo y sonríen
—Y ahora, tenemos a la última participante — la cámara me enfoca y lucho por no bajar la mirada —Ella es Cataleya Hoffman, una mujer de talla plus que su pasión es el diseño — miro al anfitrión de mala manera — Esperemos que su talla no sea un problema para el programa —
¿Qué fue lo que dijo?
Preparo mi lengua para atacar, pero recuerdo que estoy en el programa y me callo, decido que no es la primer impresión que quiero dar, en vez de pelear levanto la barbilla y miro fijamente a la cámara, sonrío de lado y le muestro segura, aunque por dentro estoy que tiemblo.
—Empecemos con el primer reto — la música del lugar no ayuda porque cambia a suspenso y eso me pone nerviosa — Yuraima — la hermosa venezolana toma el lugar y comienza a hablar
—Bienvenidos a todos, es un honor tenerlos aquí, su primer reto será uno que a mi me marcó para siempre — tengo una corazonada de lo que viene — Deberán diseñar una chaqueta, el color, los detalles y de más lo elegirán ustedes — se abren las puertas y aparece un lugar lleno de telas, cierres, detalles y más.
Es maravilloso.
—Aquí está su dispensador de creatividad, y acá — se abre otra puerta — Está su campo de creación — aparece ptra sección con máquinas de cocer, 10 personas paradas y muchas cosas más aparecen — Tienen 30 minutos para hacer el boceto, elegir la tela, accesorios y llegar al campo de creación — en mi mente ya tengo el modelo creado — Se les dará una tablet para que creen el boceto y que también funciona con la máquina de cocer, la tablet que elijan encenderá la máquina, ya que está sincronizada de esa forma. Esos artículos serán suyos durante toda la competencia, tendrán una hora y media para crear la chaqueta y otra hora para vestir a sus modelos y presentarlos ante nosotros —
Oye, esto es estilo Proyect Runway.
—Y empezamos... —
Tu puedes.
Tu puedes.
Tu puedes.
—Ahora —
Aquí vamos.
Corro a toda velocidad pero como es de esperarse, llego de último, noto que el anfitrión se burla y lo miro mal una vez más. Diseño mi chaqueta de color negro con un amatizado qu termina en blanco, va a llevar cierres metalicos.
Llego al dispensador de creatividad y reviso las telas, me toma un tiempo ver cual concuerda con mi diseño, y lo tomo elijo tambien mis accesorios y corro a diseñar.
Mi mirada choca con la de Giacomo que sorprendiéndome me levanta el pulgar en ánimo, decido ignorarlo y y llego a mi máquina pero noto que alguien ya esta ahí.
—Esta es mi máquina — reclamo y me ignora —¿No me oíste? — la chica me ve mal, si no me olvido ella es nieta de un diseñador de bolsos
— No me molestes grasosa — miro mal a la chica y sin importarme me pongo a su lado y comienzo a trabajar, el anfitrión se acerca
—¿Qué sucede aquí señoritas? — pregunta
—Esta que viene a ocupar mi máquina — acusa la chica
—Es mentira, esta es mi máquina — pongo en fondo de pantalla de la tablet y aparece el número de la máquina, además abro la aplicación y la máquina se enciende.
Estoy furiosa.
— Esta bien, vete de aquí — miro a la chica y ella no se mueve, me está viendo a mi
—¿No oíste? — oigo al anfitrión y lo veo
¿Es a mi?
¿Qué?
Miro a ambos simultáneamente y me doy cuenta que si es a mi.
—Esto es injusto — digo, el estúpido anfitrión se encoge de hombros
—Así es la vida — es su respuesta y la chica suelta una risita, tomo mis cosas y salgo de ahi
Llego a la máquina de la otra y dejando a un lado la ira, comienzo a crear mi chaqueta.
Esto no se quedará así.







