Me sentía aturdida y conmocionada viendo a Luca, Costas y ahora, a Mateo frente a mí. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que me había desmayado, pero aunque fingía estar calmada, el temblor de las manos sobre mis muslos me delataba claramente ¿cómo se suponía que debía actuar?
- Así que están...vivos- murmuré mirando a la mesita en medio de los sillones que ocupábamos. Desde que llegaron a mi casa, no me atreví a verlos realmente, sin embargo podía sentir la mirada pesada de Costas, perf