Dicen que la maternidad te cambia. Yo digo que la maternidad es una emboscada militar.
Si hace cinco años me hubieran advertido que hoy estaría frente a un espejo, vestida de blanco por segunda vez, pero con una mancha de puré de manzana en el dobladillo del vestido y una niña de seis años dándome un reporte detallado sobre por qué su hermano menor no debería tener acceso a los Legos, probablemente me habría reído en la cara de quien fuera. O me habría desmayado.
De hecho, me desmayé. Pero eso o