Mundo ficciónIniciar sesiónDomingo, 9:02 a. m.
Julieta llevaba toda la mañana pegada a mí.
Ni la papilla, ni su conejo de peluche favorito lograron convencerla de despegarse un segundo. Apenas intentaba sentarla, fruncía la carita y alzaba los brazos, reclamando volver conmigo. Terminé cargándola de un lado a otro por el dormitorio, abotonándome la camisa con una sola mano.







