La habitación estaba bañada por una tenue luz de la lámpara de noche, y el silencio se volvía pesado mientras Lison compartía con Libia todo lo que había descubierto sobre Alfonso y su traición. Las palabras de Lison resonaban en el aire, y cada revelación era como una puñalada en el corazón de la joven.
A medida que escuchaba la historia, un frío nudo de decepción se instalaba en su estómago. Comenzó a caer en cuenta de todas las veces en que la información se filtraba de manera distorsionada,