En un momento de vulnerabilidad, su primer pensamiento fue compartir sus sentimientos con Lison. Con las manos temblorosas marcó su número y esperó con nerviosismo a que respondiera. Cuando lo hizo, sus palabras salieron con una mezcla de frustración y pesar.
—Hola, estoy viendo tantas publicaciones de mierda. Dicen cosas terribles, y sé que no son ciertas, pero… —tomó aire y como si fuera su secreto más vergonzoso le dijo—: me duele.
El hombre del otro lado de la línea cerró los ojos con fuerz