—¿A cambio de qué? —preguntó con el rostro serio, jugando con sus manos, incapaz de tener contacto visual con él.
—Tu ayuda, para acercarme a Elena Musso.
—Usted no necesita mi ayuda para eso.
—Sí, es muy astuta, y mi apellido resuena.
Libia levantó la vista, el rostro de Lison se deformó en una mueca de odio.
—¿Qué es lo que ella le hizo? —interrogó.
Tiodor cerró los ojos por unos segundos. Se debatía entre contar algo tan personal o no.
—Ella asesinó a una mujer muy importante en mi vida —solt