Luego de una corta temporada juntos, los amantes se volvían a despedir. Semana tras semana, las llamadas y mensajes entre Libia y Lison se convirtieron en el hilo conductor de su relación a distancia. La pantalla del teléfono se iluminaba con sus risas y confesiones, pero también con los silencios que se prolongaban más de lo habitual.
En una de esas conversaciones, Lison notó cierta tensión en la voz de Libia y decidió preguntar:
—¿Todo bien? Pareces algo preocupada.
—Sí, todo está bien. Solo