El agarre de Theo en mi brazo se mantuvo firme mientras pasábamos junto a Diego. Su comportamiento era frío, inflexible y completamente sereno. Había una sensación de superioridad en cada movimiento que hacía, un control deliberado que no dejaba espacio para el desafío. La mirada de Diego se detuvo en nosotros, su expresión era una mezcla de curiosidad y amenaza calculada, pero Theo no se conmoció.
Sin otra palabra, Theo me llevó hacia una sección oculta de la gran suite, una puerta que no habí