—¡No puedes hacer eso, Noah! ¡No te dejaré! —Areliz se levantó bruscamente de la banca, mirando aterrada a su ex esposo.
Nicky la escuchó gritar y de inmediato llegó corriendo a abrazarse a su pierna.
—¡Mami, mami! ¡¿Qué pacha?!
—Nada, mi amor, no pasa nada. —Lo alzó en sus brazos y le dio la espalda a Nick—. Tenemos que irnos ahora.
—Bien, veté. —Pudo escuchar el tono socarrón de Noah—. Disfruta tu tiempo con él… quizás sean los últimos días en los que puedan estar juntos…
—¡Cierra l