—¡Espera! —Areliz se dio la vuelta por completo y regreso sobre sus pasos—. E… espera… ¿Por qué… por qué estás diciendo que…? —Estaba demasiado pálida, y solo pudo palidecer más al ver en el rostro de Noah que hablaba completamente en serio.
De verdad que no lo entendía. ¿Por qué estaba haciendo esto ahora? ¡Ya tuvo la oportunidad de exigir la prueba de paternidad antes y nunca le intereso! ¿Por qué ahora? ¡¿Por qué no se cansaba de atormentarla?!
—¿Por qué, Noah? —Negó con la cabeza—. Ya… Y