Roy Phillips
Amaya se puso roja de ira, peor no dijo ni una palabra. Volteo la cabeza hacia el otro lado, y hizo como si contemplara el paisaje nocturno de la ciudad. Dos lagrimas surcaron sus mejillas, y me espanté.
Esa mujer que estaba en ese estado en el asiento trasero de un auto, era la misma que había sacado de un lugar donde era maltratada, pero aquel día no lloraba. Amaya Bezos no era ninguna cobarde, peor hoy...No podía llegar a entender lo que le ocurría.
Después de estar casi cinco