Capítulo Cincuenta y cinco.
Amaya Bezos.
Luego del Jacuzzi hicimos el amor en un sillón, hasta finalmente llegamos a la cama ara el tercer raund de la noche. Había sido tanto tiempo sin él que ninguno de los dos parecíamos poder saciarnos. Tenerlo dentro de mi podría ser considerado deporte de alto riesgo por los niveles de adrenalina que disparaba en mi organismo.
Lo veneré en cuerpo y alma… quería hacerle sentir que era el único hombre que existía en mi vida a pesar de estar legalmente unida en matrimonio con otro de