Sumisa Obligada
Sumisa Obligada
Por: SilvinaTracy
El Origen

18 Años Atrás...

Valery Salvatore, hija de importantes magnates petroleros estaba prometida en matrimonio con el heredero de una empresa automotriz.

Ella debía permanecer virgen hasta la boda. Lo que sus padres desconocían era que ella llevaba tres años amando en secreto a Demian Brown, un hombre quince años mayor que ella.

Demian Brown no era nadie más que un maldito desgraciado con las mujeres. Las enamoraba con palabras dulces fingiendo tener un matrimonio en ruinas y cuando obtenía lo que tanto quería las desechaba de la peor manera que le fuera posible.

Valery en su primer acto de rebeldía aceptó una cita con su amor imposible. Él le había prometido lo mismo que a todas, divorciarse de su esposa y le había jurado amor puro, sincero y eterno. Los matrimonios contractuales eran más que normales en la alta sociedad, los divorcios con una fortuna en juego eran escasos y Demian tenía mucho por perder por lo que jamás consideró siquiera divorciarse. Así lo negara el tenía un matrimonio sólido con su mujer.

Ante la manipulación de un hombre con experiencia Valery se entregó por completo en cuerpo y alma creyendo que así que se salvaría de su lamentable destino casada con alguien a quien no amaba y le producía temor.

Por desgracia para ella, Demian solo la utilizaba cuando lo deseaba. Haberle quitado la virginidad a Valery le había gustado más de lo que quería aceptar. Además ella era una muchachita ingenua que hacía todo lo que él quería, una sumisa natural dispuesta a cumplir con sus más absurdos y depravados deseos sin negarse. El chantaje que escondían sus palabras hacían que ella dejara sus deseos de lado al escuchar "si me amaras lo harías" y acababa cediendo.

Cuando el período no llegó en la fecha que debería, ella descubrió que estaba embarazada pero al pedirle a Demian su apoyo el se negó rotundamente hasta a darle su apellido al bebé por nacer. Él tenía a su esposa embarazada y no le convenía que ella se enterara de los amoríos suyos porque si ella presentaba la demanda de divorcio el perdería la mitad de lo que tenía. El divorcio le haría perder una gran fortuna y su ambición no le permitía eso.

-Tienes que abortar, deshazte de eso que llevas allí- Exigió sin la mínima pizca de sentimientos por la joven de apenas dieciocho años

-Pero Demian, dijiste que me amabas y que estabas divorciándote de tu esposa, ¿Por qué me haces esto?- Valery intentó acercarse y tomar su mano para que el recapacitara con la esperanza de que él estuviera equivocado, confundido o tal vez en shock por la noticia

-Eso te diría cualquiera que quisiera follarte y yo ya lo hice. Te di una orden, lárgate de aquí- le arrojó un cheque con una cifra absurda para que desapareciera de su vida para siempre, y lo más importante para que se arrancara el fruto de su infidelidad del vientre

-¿Por qué eres tan cruel? Me entregué a ti, ¡Me dijiste que me amabas y que dejarías a tu esposa para casarte conmigo!- El grito que escapó desde el fondo de su garganta demostró que lo que creía una noticia feliz momentos atrás, acababa de romperle el corazón

-¿Cruel? Tu eres una estúpida y jamás me casaría contigo, solo sirves para follar pero es una lástima que ya no te me antojes. Aunque...- Cada palabra acompañada de una cínica sonrisa le rompía más el corazón pero su última palabra inconclusa la obligó a mantener una pequeña luz de esperanza. Demian no podía ser quien tenía en frente, todo debía de ser por estar en shock

-¿Aunque?- Quiso saber secando sus lágrimas esperanzada

-Haces buenas mamadas, podrías hacerme una ahora- El enojo, la furia y la decepción comenzaron a manifestarse aún más. A él no le importaba que ella estuviera llorando a mares, ni que sus sentimientos los haya destruido. Solo buscaba su propio placer y lo demás no importaba

-Jamás. ¡Escúchame bien! Jamás seguiré tus órdenes, nuestro hijo nacerá así tu no lo quieras. Ya veremos si al tenerlo en mis brazos puedes negarle la paternidad- Caminó hacia la puerta para marcharse con la furia corriendo por sus venas como lava hirviendo

-Ese niño no nacerá. Pobre de ti si intentas algo para perjudicarme porque te aseguro que ni en diez vidas podrás acabar de pagar tu desobediencia- La tomó del brazo enterrando los dedos en su blanca y delicada piel, haciendo que ella ahogara un grito de dolor solo por orgullo, para no flaquear ante este monstruo que desconocía

-¿Desobediencia? Engañaste a tu esposa y no fuiste capaz de protegerte, ¡Te odio!- Acabó gritando soltándose de su agarre con tal brusquedad que le dolió aún más

-Ahora me odias cuando te desnudabas jurándome amor eterno, eres tan estúpida. Aborta y capaz te haga el favor de vez en cuando si necesitas quien te quite las ganas

No soportó más y escapó de aquel lugar donde fue por amor y apoyo para acabar encontrando a un demonio guapo desconocido que por primera vez mostraba la verdadera naturaleza de sus sentimientos.

Valery se dirigió a un parque cercano donde dejó salir todas las penas que tanto la estaban atormentando. Aún debía volver a casa donde sus padres seguro estuvieran esperándola para comentarle cosas de su inminente boda que tendría lugar en menos de dos meses. Así se hubiera negado innumerables veces, ellos estaban decididos. Una alianza era más importante que su hija.

Para los Salvatore quienes no precisaban más dinero, el estatus y el tener su heredera prometida con alguien rico y poderoso era suficiente. El amor llegaría con el tiempo y si no lo hacía sería suplantado con riquezas y comodidades. Los hijos acabarían llegando porque ella tenía que complacer a su esposo y después con hijos no podría divorciarse.

Lo que menos quería Valery era regresar a casa. Sabiendo que tendría que decirle a sus padres la verdad, sentía temor. No quería tener que decirles algo semejante y menos las razones que tenía para librarse de tal compromiso.

Reunió valor y secando sus lágrimas emprendió el camino de regreso a su casa. Tenía que enfrentar a sus padres y hacerse responsable de sus errores. Aunque no sabía que todo podía salir terriblemente mal; pero eso lo comprobaría en muy poco tiempo.

****

Horas antes todo había estado bien. Había notado el retraso en su período y algunos mareos al levantarse por las mañanas. No quería creer estar embarazada a tan joven edad sin haber estudiado; pero confiaba ciegamente en Demian y en el apoyo que el le brindaría.

Había ido a la farmacia y con la prueba de embarazo volvió a casa para comprobar que sus sospechas eran totalmente ciertas. En su vientre había una vida creciendo y su padre era un hombre casado que debería de agilizar los trámites de divorcio para que su hijo creciera dentro del matrimonio; porque ella si quería casarse.

Con cuidado guardó todo y se dirigió a ver al padre del bebé con quién ya se había ilusionado creyendo que la recibiría con los brazos abiertos y una radiante sonrisa de felicidad. Desgraciadamente nada salió cómo ella esperaba y la felicidad pasó a segundo plano, tal vez a último...

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