Valery Salvatore
Que difícil es ver a mi hija sufrir y no poder hacer nada por ella y saber cuánto es lo que está sufriendo solo lo vuelve peor.
El perfume de la enfermera acaba haciendo que se me revuelva el estómago y por eso acabo vomitando justo en el día en que más me necesita mi hija. Estoy resultando una pésima madre, pero lo peor es que los vómitos no cesan y acabo desmayándome. Habría podido acompañar en la sala de partos a Giuliano y a mí hija, pero en lugar de eso me encuentro en una