MALCOM HEART
Me removí en el asiento, con la mirada fija en Keisha. Por lo que a mí respecta, debía de estar bromeando.
Pero su mirada me decía lo contrario, firme, con esa mirada suplicante, de esas que casi me hacían estremecer si la dejaba.
"Creo que esta es la parte en la que tienes que decir algo, Malcom", dijo en voz baja, con las manos apretadas contra el regazo como si se estuviera preparando para lo peor.
"Bueno, a ver si lo entiendo", me eché un poco hacia atrás. "Le dijiste a tu padr